Hola a Todos,
Hoy es uno de esos días extraños, en los cuales odio ser yo mismo.
No sólo me basta luchar, sino que además debo admitir que estoy perdiendo la lucha. No sólo me basta reconocer mis defectos, sino que además debo admitir que estoy fallando en repararlos. No sólo me basta levantarme y dar lo mejor de mí, sino que además debo admitir que lo mejor de mí es mucho menos que el promedio.
Estoy cansado. ¿De qué, si mi novia es la mujer más bella del mundo y siempre está ahí para apoyarme?, ¿De qué, si mis padres han dado todo para que yo llegue a tocar el cielo con las manos?, ¿De qué, si mi trabajo es el más relajado del mundo?. Estoy cansado. Cansado de luchar contra mis defectos. Mi mal genio, mi falta de condescendencia, mi falta de resistencia, mi falta de comprensión de las emociones. También estoy cansado de luchar contra mi torpeza, mi incapacidad de ver, mi intolerancia al calor.
¿De qué tengo ganas hoy? Tengo ganas de estar solo. Tengo ganas de escuchar música hasta hartarme. Tengo ganas de no decir nada. Tengo ganas de estar en una pieza blanca, alfombrada, con un televisor enfrente y una cama de dos plazas. Una computadora pequeña, conectada a Internet haciendo magia. Un teléfono celular para comunicarme con el mundo. Un departamento pequeño, pero mío. Mi propio espacio, donde pueda explayarme, organizarme, estudiar, trabajar, ser yo. Quiero nadar, quiero correr, quiero llegar lejos y volver corriendo. Tomar una ducha de cuarenta y cinco minutos, tranquilo. Ponerme ropa fresca y sentarme en una silla cómoda.
No sería millonario, pero sería rico. Tendría todo lo que quiero. Necesito mi espacio. Y el no tenerlo me deprime y me cansa. Me hace no estar listo para afrontar nuevos desafíos. Me hace no estar listo para afrontar mi propia vida. Estoy inseguro de tantas cosas, y seguro de tan pocas otras…
Afortunadamente estoy seguro de una cosa fundamental: de que tengo el apoyo de mi novia. Aún con la cantidad de golpes que he tenido, ella siempre ha estado ahí, al pie del cañón, y eso se lo agradezco. No es la única, por supuesto, pues hay muchas personas que influyen en la vida de uno y no las desmerezco. Pero sí ella es la más importante. Debo agradecerle por todo el cariño que me entrega y pedirle perdón por no ser tan claro en mi línea.
Algo así me siento hoy. Como dije, es uno de esos días…
Saludos.